Aunque todos los días parezcan iguales, cierto es que no lo son.
Siempre hay cosas que terminan marcándote y que hacen que ese día sea diferente al resto. A las personas observadoras, nos pasa, ese minúsculo detalle puede ser cualquier cosa que aparentemente pasa desapercibida. Puede ser la forma del dedo de una persona, un zapato tirado en la calle, o un coche que echaba demasiado humo. Cualquier cosa con tal de que rememore algún recuerdo o construya un nuevo hilo en nuestro pensamiento.
A mí, hay cosas que aunque no me he dado cuenta, me han marcado. Hoy he intentado hacer memoria de las cosas de las que tengo un recuerdo fiel y que me han hecho cambiar algo de mi vida, y el episodio no supera los 2 minutos:
- La chica del bus, que aunque llevaramos de atasco 3 horas, no podía apartarse de su lectura. Compré el libro y entendí por qué.
- La señora mayor que pedía dinero en la puerta del supermercado. Un día no estaba. Llevo buscándola un año, preocupada. La he vuelto a ver hacer poco. Me he alegrado muchísimo.
- El señor que pedía la hora desesperadamente en el metro, nadie se la daba, y todo por que no iba vestido como todos los demás. Yo se la dí. Y corroboré que jamás voy a tratar a nadie diferente, aunque sea diferente, aunque parezca diferente.
- El día que en el patio del colegio se me cayeron todos los tazos del portatazos. Sentí que caía en un abismo viendo a todos los niños cogerlos y guardárselos sin poder hacer nada. Un mayor se los quitó y me los dió. Siempre que crees que caes, siempre, hay alguien que puede ayudarte.
- La paloma que se posó en el árbol de enfrente de mi casa. La rama era muy muy pequeña, podía romperse en cualquier momento. La paloma botada. No tenía miedo. Disfrutaba. Y yo desde mi ventana aplaudí. Como los locos...
Y... en todas estas circunstancias, había un protagonista.
Me pregunto si yo alguna vez puntualmente he podido crear ese recuerdo constructivo en un desconocido. Sería guay...
martes, 18 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
Ella sonríe y devora la vida.
Todo eran señales para volver.
1. Positivizando las 3 horas que paso diarias en transporte público, he vuelto a leer.
2. La pesada de mi hermana mayor, no para de machacarme con que no toda mi creatividad puede ir dirigida al tricot y al tricot y al tricot.
3. Pero lo que más me ha hecho volver a las letras es... que 2014 se merece que cuente en primera persona todas las cosas maravillosas que me están pasando. Hay magia en el mundo. Hay caminos que andar, y quedan muchas chinas que esquivar!
A nadie le resulta fácil cambiar de etapa, pero yo creo que yo soy del grupo de personas que se niegan a cambiar, pero que fascinantemente, luego, disfrutan el cambio más que nadie!
Creo que después de Chile todo cambió. Y yo me negué. Y el mundo me empujó al cambio. Pero yo fui reticente. Y ahora... ahora lo he asimilado, y me he adaptado. He dejado la etapa facultativa, he dejado el amor adolescente (no era en la adolescencia, pero lo viví como si lo fuera). Y he empezado a mantenerme a mí misma (económica y psicologicamente).
¿Qué a pasado? Que he ganado. Me he adaptado, y he descubierto una Inma flipante. Capaz. Más capaz de lo que yo pensaba. Adulta, más adulta de lo que yo pensaba. Y coherente, esto en realidad siempre lo he sabido que lo era, pero no lo aplicaba.
2014 empieza con trabajo (sí, habelos, haylos). Empieza con independencia, y empieza con amor. Todo en un grado de sabor super interesante. Me sabe a vida, me sabe a madurez, me sabe a estabilidad, pero lo mejor, es que se mezcla con ese olor a nuevo, que sólo te dan los libros. Y es que es el olor a escribir la primera hoja de esta nueva etapa. 2 años me ha costado. Dos años para darme cuenta de que había que cerrar el libro anterior! ¡Qué pesada soy! Pero mirandolo con perspectiva, han sido dos años de aprendizaje lleno de colores, colores de transito, pero colores que también olían a vida. No me gusta pasar por la vida, me gusta vivir viviendo.
Y ahora, quiero vivir esto, quiero cada sorbo, cada ráfaga y cada hostia con mucha, mucha intensidad.
Y como siempre, lo mejor, los que viven mi vida conmigo. Sin ellos, no hay vida.
Obrigada, moito obrigada.
PD: Una cosa no quita la otra, en estos 2 añacos de transito han pasado cosas muy molonas. Tengo el corazón rojísimo de pequeños duendes ogilvytos. Y he seguido disfrutando cada sorbito de los que están y no se van! Si es que al final, sin toda esa "peña" nada tiene sentido. Nada.
1. Positivizando las 3 horas que paso diarias en transporte público, he vuelto a leer.
2. La pesada de mi hermana mayor, no para de machacarme con que no toda mi creatividad puede ir dirigida al tricot y al tricot y al tricot.
3. Pero lo que más me ha hecho volver a las letras es... que 2014 se merece que cuente en primera persona todas las cosas maravillosas que me están pasando. Hay magia en el mundo. Hay caminos que andar, y quedan muchas chinas que esquivar!
A nadie le resulta fácil cambiar de etapa, pero yo creo que yo soy del grupo de personas que se niegan a cambiar, pero que fascinantemente, luego, disfrutan el cambio más que nadie!
Creo que después de Chile todo cambió. Y yo me negué. Y el mundo me empujó al cambio. Pero yo fui reticente. Y ahora... ahora lo he asimilado, y me he adaptado. He dejado la etapa facultativa, he dejado el amor adolescente (no era en la adolescencia, pero lo viví como si lo fuera). Y he empezado a mantenerme a mí misma (económica y psicologicamente).
¿Qué a pasado? Que he ganado. Me he adaptado, y he descubierto una Inma flipante. Capaz. Más capaz de lo que yo pensaba. Adulta, más adulta de lo que yo pensaba. Y coherente, esto en realidad siempre lo he sabido que lo era, pero no lo aplicaba.
2014 empieza con trabajo (sí, habelos, haylos). Empieza con independencia, y empieza con amor. Todo en un grado de sabor super interesante. Me sabe a vida, me sabe a madurez, me sabe a estabilidad, pero lo mejor, es que se mezcla con ese olor a nuevo, que sólo te dan los libros. Y es que es el olor a escribir la primera hoja de esta nueva etapa. 2 años me ha costado. Dos años para darme cuenta de que había que cerrar el libro anterior! ¡Qué pesada soy! Pero mirandolo con perspectiva, han sido dos años de aprendizaje lleno de colores, colores de transito, pero colores que también olían a vida. No me gusta pasar por la vida, me gusta vivir viviendo.
Y ahora, quiero vivir esto, quiero cada sorbo, cada ráfaga y cada hostia con mucha, mucha intensidad.
Y como siempre, lo mejor, los que viven mi vida conmigo. Sin ellos, no hay vida.
Obrigada, moito obrigada.
PD: Una cosa no quita la otra, en estos 2 añacos de transito han pasado cosas muy molonas. Tengo el corazón rojísimo de pequeños duendes ogilvytos. Y he seguido disfrutando cada sorbito de los que están y no se van! Si es que al final, sin toda esa "peña" nada tiene sentido. Nada.
sábado, 9 de febrero de 2013
domingo, 24 de junio de 2012
Ya
Has llegado a este momento de tu vida simplemente porque había algo que te decía: "te mereces ser feliz". Has nacido para aportar algún valor a este mundo. Simplemente, para ser algo, más grande y mejor de lo que eras ayer. Todas las cosas por ls que has pasado, todos los momentos de tu vida, han sido para prepararte para este momento. Imagina lo que puedes hacer a partir de ahora con todo lo que sabes. Ahora entiendes que eres el creador de tu destino. ¿Cuántas cosas tienes que hacer? ¿Cuántas más cosas has de ser? ¿A cuántas más personas bendecirás por el mero hecho de existir? ¿Qué vas a hacer con el momento? ¿Cómo vas a atrapar el momento? Nadie puede bailar tu baile, nadie puede cantar tu canción, nadie más puede escribir tu historia.
Lo que haces y lo que eres empieza ahora.
Ahora.
Ahora.
Lo que haces y lo que eres empieza ahora.
Ahora.
Ahora.
jueves, 16 de febrero de 2012
Abracadabra

Érase una vez una hada madrina, pequeñita.
No era un hada normal, era un hada inestable. Que paradójicamente creía que era estable.
Mantenía una vida feliz, iba consiguiendo metitas, cumpliendo sueños de sus allegados, los suyos, y así iba caminando por el mundo que se creaba, sin más complicaciones a su alrededor.
Un día hubo un bajón, pero con magia y cariño lo superó. Siguió andando y andando, sueños, más sueños y... zacadilla!!!!!
Lo que el hada no sabe es que ese mundo sin complicaciones, era complicado.
Lo que el hada no sabía es que ese mundo complicado está lleno de sueños más grandes aún.
Lo que el hada ha de saber es que la paciencia es una virtud.
Lo que el hada quiere es seguir soñando despierta.
El hada es pequeña, pero grande.
Yo se lo digo siempre.
viernes, 10 de febrero de 2012
Mucho tiempo ha pasado
He sacado el trapo del polvo, y me he dado cuenta de que también necesito Cristasol para este rinconcito. Hasta el punto de leer entradas antiguas, y no entender que se me pasaba por la cabeza. Pero me ha gustado, verme reflejada, mejor y peor.
Han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras, han crecido muchas, han menguado otras tantas. Pero sigo escribiendo siempre a la misma hora. Al final del día, cuando ya han recaído muchas emociones sobre mí. Porque sigo siendo la misma.
El mundo que ahora llevo a mis espaldas es más. En todos los sentidos. Pero ya habrá tiempo para rememorar experiencias maravillosas del otro lado del planeta. Ahora tengo una cosa en mente para esta entrada...
En mi cabeza no cesa de aparecer una imagen, una sonrisa. En Chile, conocí a una persona que sólo puedo describir con una palabra: Sonrisa. Tengo su sonrisa marcada a fuego en mi mente. Y no sólo físicamente, sino, la connotación que trae sobre ella. Perenne, incansable, indomable. Maravillosa. ¿Problemas? Mil ¿Qué sepamos? Ninguno, sólo intuiciones, pero no paraba de sonreirle a la vida.
Me contagiaba, me encantaba compartirla, me animaba, pero jamás me hacía preguntarme cómo hacerlo igual hasta hoy. Hay que ver como somos, que esas cosas que no nos planteamos en el momento aparecen cuando menos te lo esperas, cuando tienes una crisis interna, cuando te crees que todo recae sobre tí. Egoista.
Tenía más problemas, menos dinero, más preocupaciones, más personas a su cargo. Y sonreia. No se si lloraba al irse. Pero no se porqué, creo que no. Que lo afrontaba con energía, con paciencia, con amor a los demás, y con generosidad. Pasaba penurias, pero todos, TODOS, querían siempre su compañía. Imposible en muchas ocasiones. Pero cuando estaba, se agradecía. Y al irse, todos se quedaban sonriendo igual.
Me encantaba el valor que le daba al dinero: el justo y necesario para lo necesario sin necesitarlo. Me gustaba lo que transmitía a los demás: alegría constante y buen sabor de boca al irse. Me hacía sentir especial, sólo con un par de frases dedicadas a mí. Es increible.
Quiero acordarme de esto cada día. Que existen personas así. Que todos deberíamos de aprender. Que es muy hermoso transmitir que los problemas tienen la importancia que uno quiera darle, y que hay que gastar las energías en lo que realmente se lo merece. No banalidades. Hay que esforzarse en ser feliz siempre, es la única manera de hacerselo sentir a los demás, indiscriminadamente.
Lo mejor, es que sin ser especialmente bella, era preciosa. Muy muy hermosa. La más bonita de hecho. Y me saca, también, una sonrisa al recordarla. Quisiera ser como ella, ojalá algún día tenga una percepción parecida de la vida.
Esto ha sido una de las muchas cosas que me han enriquecido. Y ella una de las personas que ha colaborado.
Gracias a la vida.
Han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras, han crecido muchas, han menguado otras tantas. Pero sigo escribiendo siempre a la misma hora. Al final del día, cuando ya han recaído muchas emociones sobre mí. Porque sigo siendo la misma.
El mundo que ahora llevo a mis espaldas es más. En todos los sentidos. Pero ya habrá tiempo para rememorar experiencias maravillosas del otro lado del planeta. Ahora tengo una cosa en mente para esta entrada...
En mi cabeza no cesa de aparecer una imagen, una sonrisa. En Chile, conocí a una persona que sólo puedo describir con una palabra: Sonrisa. Tengo su sonrisa marcada a fuego en mi mente. Y no sólo físicamente, sino, la connotación que trae sobre ella. Perenne, incansable, indomable. Maravillosa. ¿Problemas? Mil ¿Qué sepamos? Ninguno, sólo intuiciones, pero no paraba de sonreirle a la vida.
Me contagiaba, me encantaba compartirla, me animaba, pero jamás me hacía preguntarme cómo hacerlo igual hasta hoy. Hay que ver como somos, que esas cosas que no nos planteamos en el momento aparecen cuando menos te lo esperas, cuando tienes una crisis interna, cuando te crees que todo recae sobre tí. Egoista.
Tenía más problemas, menos dinero, más preocupaciones, más personas a su cargo. Y sonreia. No se si lloraba al irse. Pero no se porqué, creo que no. Que lo afrontaba con energía, con paciencia, con amor a los demás, y con generosidad. Pasaba penurias, pero todos, TODOS, querían siempre su compañía. Imposible en muchas ocasiones. Pero cuando estaba, se agradecía. Y al irse, todos se quedaban sonriendo igual.
Me encantaba el valor que le daba al dinero: el justo y necesario para lo necesario sin necesitarlo. Me gustaba lo que transmitía a los demás: alegría constante y buen sabor de boca al irse. Me hacía sentir especial, sólo con un par de frases dedicadas a mí. Es increible.
Quiero acordarme de esto cada día. Que existen personas así. Que todos deberíamos de aprender. Que es muy hermoso transmitir que los problemas tienen la importancia que uno quiera darle, y que hay que gastar las energías en lo que realmente se lo merece. No banalidades. Hay que esforzarse en ser feliz siempre, es la única manera de hacerselo sentir a los demás, indiscriminadamente.
Lo mejor, es que sin ser especialmente bella, era preciosa. Muy muy hermosa. La más bonita de hecho. Y me saca, también, una sonrisa al recordarla. Quisiera ser como ella, ojalá algún día tenga una percepción parecida de la vida.
Esto ha sido una de las muchas cosas que me han enriquecido. Y ella una de las personas que ha colaborado.
Gracias a la vida.
martes, 15 de febrero de 2011
Acorde al fondo
Hace unos días empecé la primera "colcha" de mi vida.
Creo que es algo significativo.
Es de cuadraditos de colores, tejidos con esmero.
Después los coseré.
Si me vida aumenta de tamaño entonces añadiré más.
He hecho ya los suficientes como para recordar que son 40 puntos de base.
Es sólo la primera.
Creo que es algo significativo.
Es de cuadraditos de colores, tejidos con esmero.
Después los coseré.
Si me vida aumenta de tamaño entonces añadiré más.
He hecho ya los suficientes como para recordar que son 40 puntos de base.
Es sólo la primera.
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