...los cuentos que me enseñaron a vivir
[...] Es muy probable que un utópico ser humano "iluminado", lúcido y sólido jamás se enojara. Nos sería muy útil no enfadarnos nunca, sin embargo, una vez sentimos la rabia, la ira, o el fastidio, la única manera de liberarse de ellos es sacándolos fuera, transformándolos en acción. De los contrario, lo único que conseguiremos, más tarde o más temprano, es enfadarnos con nosotros mismos [...]
Esta es una primera muestra del libro que me tiene inmersa, que me está llegando a lo más profundo, y que encima, apacigüa mis tempestades. Si alguien saca tiempo, leanselo.