"La esencia de la creación es una sola. Y esta esencia se llama Amor. El Amor es la fuerza que nos reúne otra vez, para condensar la experiencia exparcida en muchas vidas, en muchos lugares del mundo. Somos responsables por la tierra entera, porque no sabemos donde están las otras partes que fuimos desde el comienzo de los tiempos; si ellas estuvieran bien, también seremos felices. Si estuvieron mal, sufriremos, aunque inconscientemente, una percela de dolor. Pero sobre todo somos responsables por reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada reencarnación, a la otra parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino. Aunque sea siquiera unos instantes; porque esos instantes traen un Amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días"
Brida
miércoles, 13 de enero de 2010
sábado, 26 de diciembre de 2009
Te daría todas las bolas de nieve!
Esta Iberia... siempre jugando con el sentimentalismo...
Aúnque siempre me pasa igual, en otras entradas se nota... es aparecer un abuelillo y... "chan" la inma con los nervios a flor de piel!
De nuevo para mi, el mejor anuncio de navidad.
Espero que os guste!
Aúnque siempre me pasa igual, en otras entradas se nota... es aparecer un abuelillo y... "chan" la inma con los nervios a flor de piel!
De nuevo para mi, el mejor anuncio de navidad.
Espero que os guste!
viernes, 18 de diciembre de 2009
Domingo
Vuelve a llover, es Viernes, pero parece Domingo. No suelen gustarme los Domingos, pero claro, hay Domingos y domingos... que fea es la palabra domingo... comparto con muchas personas el pensamiento de los domingos, siempre queda decir..."es que es domingo". El Domingo toca arroz, toca mal cuerpo, toca visita, toca, toca, toca, toca, arrggg! No toca nada! Haz lo que quieras!
¿Paseo bajo de la lluvia? ¿Me doy un baño? ¿Veo una película? ¿Leo un buen libro? Jo, a veces me gustaría extender estos días... hacerlos eternos, mirar mis cosas y pensar constantemente, lo afortunada que soy por tenerlas.
Llueve a ratos, no es una tromba constante. Las trombas constantes son las que me gustan, esas que las escuchas, las miras, y no te permiten ver más allá de dos metros, porque a veces no es necesario mirar tan lejos, y ellas te ayudan a comprenderlo. Quiero rayos, muchos rayos,y sentirme protegida entre las paredes del piso, ver como unos cuantos ladrillos confortan de una manera muy diferente a unos brazos, pero confortan. Cuanta paz. Ojalá todo el mundo se sintiera así, ojalá de repente todos, pudieramos vivir inmersos en la paz, y dejar atrás los sentimientos agrios. No sirven para nada. Hoy me cae bien la gente, la gente en general, aprecio las idiosincrasias de casi todos. No he fumado nada, lo juro.
Opto por la ducha, y una peli, después el libro.
¿Paseo bajo de la lluvia? ¿Me doy un baño? ¿Veo una película? ¿Leo un buen libro? Jo, a veces me gustaría extender estos días... hacerlos eternos, mirar mis cosas y pensar constantemente, lo afortunada que soy por tenerlas.
Llueve a ratos, no es una tromba constante. Las trombas constantes son las que me gustan, esas que las escuchas, las miras, y no te permiten ver más allá de dos metros, porque a veces no es necesario mirar tan lejos, y ellas te ayudan a comprenderlo. Quiero rayos, muchos rayos,y sentirme protegida entre las paredes del piso, ver como unos cuantos ladrillos confortan de una manera muy diferente a unos brazos, pero confortan. Cuanta paz. Ojalá todo el mundo se sintiera así, ojalá de repente todos, pudieramos vivir inmersos en la paz, y dejar atrás los sentimientos agrios. No sirven para nada. Hoy me cae bien la gente, la gente en general, aprecio las idiosincrasias de casi todos. No he fumado nada, lo juro.
Opto por la ducha, y una peli, después el libro.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Tocar lo intangible, mirar lo obrservable...

Hace como mil años que no escribo algo nuevo... pero tampoco suceden cosas nuevas, o tal vez sea yo la que no sea capaz de verlas, pero qué cómodo es!!! Lo cierto es que ya hace más de dos años que salieron mis dos soles, hace cinco que descubrí muchas cosas hermosas en esta ciudad, hace tres que emprendí mi camino, y hace tres también que pienso en miel antes de dormir. Aunque también hace ocho que tengo a mi lado a pilares muy fuertes. Pero como no... va a hacer veintidós que, gracias a dios, que me abraza una familia espectacular. Y por ello, agradezco a la vida la oportunidad de vivirla.
"Todos los días la vida nos da, junto al sol el momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El momento mágico es el momento en el que un "no" o un "si" puede cambiar nuestra existencia. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta atención a su día descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante del silencio después del almuerz, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: es el momento en el que toda fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros"
Paulo coelho. A orillas del río piedra me senté y lloré.
Yo al menos, hay días que soy consciente de ese momento, y me dejo llevar por lo que me dicta el corazón, otros días pasa indiferente, pero... dentro de lo que cabe, esos días unicos, son más mágicos, al ser menos, y se tornan en más especiales.
viernes, 24 de julio de 2009
La cosa va de estrellas
Trás una cena sancilla, cuando salgo al proche incontables estrellas titilan sobre mi cabeza. Más que un cielo tachonado de estrellas, parece quelas hayan esparcido al azar. Ni siquiera en el planetario se ven tantas. Algunas son gigantescas, rebosantes de vida. Parecen hallarse al alcance de mi mano. La visión es tan hermosa que quita el aliento.
Pero no solo es hermosa. "Si, las estrellas también viven y respiran, igual que los árboles" pienso. Ahora me están contemplando. Saben lo que he hecho hasta este momento, saben lo que me dispongo a hacer en el futuro. Nada escapa a su mirada, ni el más trivial de los detalles. Bajo este cieggo resplandeciente vuelve a invadirme un pánico atroz. Se me hacedificil respirar, los latidos del corazón se me aceleran. Hasta hoy había vivido bajo un número prodigioso de estrellas y ni siquiera había reparado en su existencia. No me había detenido un solo segundo a pensar en las estrellas. Y no sólo en las estrellas. ¿Cuántas miles de cosas habrá en este mundo que desconozco? ¿Cuántas cosas en las que no he reparado jamás? Al pensar en ello, me siento terriblemente impotente. Vaya adonde vaya no podré huir jamás de esta impotencia.
Kafka en la orilla. Haruki Murakami
Nadie es un sabio. Nadie abarca todo. Nadie tiene fuerza para soportar el mundo. ¿Quieres ser nadie?
Pero no solo es hermosa. "Si, las estrellas también viven y respiran, igual que los árboles" pienso. Ahora me están contemplando. Saben lo que he hecho hasta este momento, saben lo que me dispongo a hacer en el futuro. Nada escapa a su mirada, ni el más trivial de los detalles. Bajo este cieggo resplandeciente vuelve a invadirme un pánico atroz. Se me hacedificil respirar, los latidos del corazón se me aceleran. Hasta hoy había vivido bajo un número prodigioso de estrellas y ni siquiera había reparado en su existencia. No me había detenido un solo segundo a pensar en las estrellas. Y no sólo en las estrellas. ¿Cuántas miles de cosas habrá en este mundo que desconozco? ¿Cuántas cosas en las que no he reparado jamás? Al pensar en ello, me siento terriblemente impotente. Vaya adonde vaya no podré huir jamás de esta impotencia.
Kafka en la orilla. Haruki Murakami
Nadie es un sabio. Nadie abarca todo. Nadie tiene fuerza para soportar el mundo. ¿Quieres ser nadie?
domingo, 5 de julio de 2009
De princesas y principes
Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado (¿Cómo no?) de una princesa hermosa y rubia...
Un día la princesa -vaya usted a sabes porqué- dió un beso al feo y gordo campesino... y, mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto principe.
Por lo menos, así lo veía ella...
Por lo menos, así se sentía él...
Un día la princesa -vaya usted a sabes porqué- dió un beso al feo y gordo campesino... y, mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto principe.
Por lo menos, así lo veía ella...
Por lo menos, así se sentía él...
miércoles, 1 de julio de 2009
Diarios de Adán y Eva
Las estrellas son hermosas. Me gustaría coger algunas de ellas para ponérmelas entre el pelo. Pero supongo que nunca lo podré hacer. Sorprendería saber lo lejos que están, porque la verdad no lo parece. Cuando anoche empezaron a hacer aparición, traté de golpear algunas con un palo, pero fue imposible alcanzarlas, cosa que me extrañó;luego intenté lanzarles terrones de tierra, pero no le di a ninguna. Y ello porque soy zurda y no puedo lanzar como es debido. Incluso cuando apuntaba a la que no quería, no conseguía darle a la otra, aunque a punto estuve de alcanzarlas, pues vi la mancha negra del terrón dirigirse hacia los dorados grupos de estrellas unas cuarenta o cincuenta veces y no acertar por poco, y si hubiera aguantado un poco más probablemente hubiera hecho caer alguna de ellas.
Así que lloré un poco, lo cual supongo es algo natural para alguien de mi edad y, trás tomarme un descanso, cogí una cesta y me fuí a un lugar situado en el borde extremo del círculo, donde las estrellas se hallan más cerca del suelo y podía cogerlas, con las manos, lo que hubiera preferido, en cualquier caso, porque así podría cogerlas con suavidad y sin romperlas. Pero estaban más lejos de lo que me imaginaba y, al final, tuve que renunciar a mi propósito. Estaba tan cansada que no podía dar un paso ni a rastras, y, además, tenía los piés muy doloridos y lastimados.
Mark Twain
Así que lloré un poco, lo cual supongo es algo natural para alguien de mi edad y, trás tomarme un descanso, cogí una cesta y me fuí a un lugar situado en el borde extremo del círculo, donde las estrellas se hallan más cerca del suelo y podía cogerlas, con las manos, lo que hubiera preferido, en cualquier caso, porque así podría cogerlas con suavidad y sin romperlas. Pero estaban más lejos de lo que me imaginaba y, al final, tuve que renunciar a mi propósito. Estaba tan cansada que no podía dar un paso ni a rastras, y, además, tenía los piés muy doloridos y lastimados.
Mark Twain
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