lunes, 3 de mayo de 2010

Dos de Tres

Y qué bien sienta pegarse un fin de semana entero dedicado a uno mismo y a regocijarse en las cosas que le gustan a uno mismo. Se empieza la semana mucho mejor.
De hecho, por raro que parezca, hoy no ha sabido a Domingo...
El caso es que he hecho esas cosas que siempre hago los domingos, pero no tenía ese amargo sabor, tampoco la boca reseca, tampoco el sueño constante, tampoco la inactividad que los caracteriza, simplemente, hoy ha sido el día del Señor.
Será porque ha sido el día de la madre.
O será porque se me ha curado el resfriado.
O será porque me espera un próspero fin de semana.
O será porque he sentido paz.
No voy a ser yo la que decida la razón de ser de sentirme bien. Voy a no pensarlo mucho, por si decide desaparecer.
El mosquito y la luciernaga, han llegado a una conclusión. Ambos son imprescindibles en el ciclo de la vida, más allá de lo que hagan, y pase lo que pase, se complementan bien, y saben que forman parte del mismo universo.
Yo por mi parte, voy a empezar una semana sonriendo, ya que no tengo pasta, ese va a ser mi regalo para quien me encuentre.
He encendido tres velas esta noche. Se han apagado dos. Cuando se apague la tercera cerraré los ojos, y cuando los abra, sonreiré.


No hay sueños imposibles ni tan lejos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero si tu sonrisa no se puede pagar con toda la pasta del mundo..

Quizás en ese mundo la luciérnaga y el mosquito se conviertan en gusilús rechonchos y sonrientes, pequeños y felices de alumbrarle el camino a los demás sin ser conscientes de ellos!! o al menos, alumbrárselo por las noches a algún alma pequeñita :P

Anónimo dijo...

Me encantan los domingos que no saben a domingos. Y me encantan los viernes muy viernes, aunque no le hago asco a San Jueves. Y los sabados... pues depende...

Me alegro de que te encuentres feliz, yo hoy parto rumbo a Portugal, en busca del viento del oeste, del Sol poniente...
Te quiero!