lunes, 15 de noviembre de 2010

Esta vez a y catorce


Han pasado tres años, camino de cuatro que empecé un reto que no sabía si iba a ser cápaz de superar. Y ahora, que se acerca el final, vuelvo a sentir la misma incertidumbre que hace esos tres años. Incertidumbre por pensar a quién, y con qué interés se acercarán a mi. A que antes o después me van a golpear. A si en ese momento voy a tener la fuerza de levantarme, sin tener que dudar o apoyarme en alguien. A si voy a ser lo que quiero, cuando quiera, y donde quiera. A si voy a seguir rodeada de todos a cuantos quiero. A si voy a ser feliz.

Estas preguntas no debería hacermelas, debería vivirlas. Pero no puedo dejar de lado, esa manía mía de intentar tenerlo todo bajo control para que la torta duela menos. Qué tonta. Sigo sin ser consciente de que cuando más fuerte me la he pegado, ha sido cuando más rápido he camino, y encima de la mano de personas maravillosas. Si me la doy, me la he dado. Y la verdad, es que me la voy a dar. Quién no tiene miedo? Quién no siente incertidumbre por saber que va a pasar en un año? Que tire la primera piedra, pero eh! Qué no me de a mí! Ten cuidado.

Cuando todo esto esté pasando (que raro hablar de futuro en presente, verdad?), formará parte de mi vida otro sol. Seguro que inmenso. No espero menos de él. Lo cierto es que han dejado muy altas las espectativas... Y si una vez (mejor dicho dos) me dieron la fuerza suficiente para caminar por mi actual sendero, ¿Quién me dice a mi que esta vez no va a ser así? Tengo que ahorrar mucho mucho, para llevarlos a Disney, me lo he prometido a mí misma (soy una tita, taaaaan típica...)

En los últimos meses, he visto a personas superar sus miedos con valor, y sí, los han vencido, y los van a vencer. Pero sentían/sienten miedo, como todos. En cierto modo, el miedo es un instinto humano hacia lo desconocido. Y en ese mismo modo, no solo es sano, sino necesario. El mismo te ayuda a no pisar en vano, a decidir y a esforzarte por lo que quieres de la manera que cada uno piense que es la adecuada. Ahora, para éstas personas, ese miedo va a pasar. Pero sí, aparecerán otros nuevos. Digamos que es la "magia" de vivir.

Yo, tengo miedo. Tengo miedo por esas personas, por el resto, y después, por mí misma. 

Ellos han de estar fuertes, para cuando yo me caiga, levantarme. Y yo, soy la primera que debo estar fuerte, para evitar que ellos se caigan, y así evitar riegos mayores. Es el ciclo de la vida. Con leones carnívoros y todo, no vayas tú a pensarte que no... que eso no son historias! Esto es la jungla!!!!! Arg arg! (deliro).

¿Te imaginas el día en que yo (YOOO!!) sea madre? ¿Qué le voy a contar yo a mis hijos? ¿Qué se me va la cabeza? ¿Qué tengo miedo por casi todo lo que acontece a mi alrededor? ¿Por el mundo que les depara? Luego no voy a estar asustada... no paran de aparecer retos en mi vida...

Pero ¿Sabes qué te digo? Qué allá voy! Mejor o peor preparada, este año va a terminar. Porque lo que hacen falta son ganas, y yo de eso, voy servida. 


Vamos que te llevo!!!!!!

1 comentario:

Silvia Muñoz dijo...

Amos que me monto...

Sabes que embarazada de ocho meses una mañana me sentí desconsolada -llorando como una perra- porque tras escuchar en la radio los agoreros designios para el planeta por el cambio climático pensé que era una egoista por traer a este mundo a punto de acabarse a mi hija...

En fin, te quiero decir con esto que lo de los miedos, lo de la cabeza un poco volcá, lo de querer tenerlo todo bajo control aunque sepas que es imposible....UNA DE DOS: O LE PASA A TODO EL MUNDO O ES DE FAMILIA....

Tu tranquila...VIVE...TODO LLEGA...y aqui vamos contigo...Besos, SJ